TIEMPO LIBRE

Leyenda de Faón y Safo

 

 

En la mítica isla de Lesbos vivía un viejo de piel arrugada y tan lleno de achaques que parecía imposible conocer su edad. Su nombre era Faón y tenía una barca con lo que se ganaba la vida transportando personas y enseres hasta las cercanas costas de Asia

En cierta ocasión, se acerco hasta la barca una mujer de aspecto avejentado que venía a solicitar los servicios del anciano barquero. Faón  que había tomado aquella mujer  por una pordiosera necesitada se presto a socorrerla en todo lo posible, y a cambio la mujer le dio a Faón  una cajita, en ella se encontraba una especie de elixir de la juventud,  tenía la propiedad de volver tersa y joven la piel de quienes se lo aplicaban. Faón mucha importancia no le dio pero lo acepto agradecido.

 

De regreso con su barca, para matar el aburrimiento, decidió aplicarse en su rostro la crema, y su asombro fue enorme cuando su piel se torno lisa y llana como la de un niño, luego se lo aplicó en todo el cuerpo y en efecto se volvió muy joven. Se pregunto quien sería aquella mujer, y llego a pensar que se trataría de una deidad y no estaba desacertado  ya que aquella mujer era la diosa Venus que se había disfrazado  para probar la sensibilidad del barquero ante la desgracia ajena.

 

Pasó el tiempo y todas las mujeres  se enamoraban de aquel hermoso joven en que Faón se había transformado. Pero hubo una en especial que intento conquistar su corazón, se trataba de la joven y hermosa poetisa Safo.

 

Sin embargo Faón hacia oídos sordos a toda pretensión y cansado de recibir tanto agasajo decidió abandonar aquella zona, pero Safo que ya no soportaba la ausencia de aquel amor, hasta entonces no correspondido, siguió a Faón hasta su residencia y una vez allí le declara su amor y le recita odas y tiernos versos compuestos por ella misma, sin embargo Faón se vuelve más arisco y desprecia sin contemplación alguna el amor de la desdichada Safo; la cual decide ponerle fin a su vida a causa de tanto desamor y desaire por parte del orgulloso hombre.

La joven se arroja al mar desde lo alto y desaparece al instante entre las oscuras aguas agitadas.

Todo Lesbos lloro la muerte de Safo y en su memoria se erigieron templos por toda la isla, además se acuño moneda con la esfinge  de la desdichada muchacha.

Entre la población culta se valoraron y recitaron sus odas, especialmente aquellas que tenían como tema principal la pasión amorosa. Y toda la población llego a considerarla como la décima deidad.

Comentarios

Me ubiera gustado más si el final ubiese sido más bonito pero bueno no pasa nada, no siempre son finales felices :\'(

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